¡¡Me como el mundo!!

Quien no hace nada malo conscientemente, no tiene miedo de enfrentarse a nada.

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Que genial, que astuto, que indecente, que maravillosamente oportuno

martes, 24 de diciembre de 2013

Todo lo hacemos corriendo y nos quedamos satisfechos

Nos montamos todos los días en el mismo autobús y después vamos andando por allí y nos perdemos. Estamos muertos de hambre y engullimos en vez de saborear cada cucharada. Hacemos los deberes en menos de media hora y después suspendemos los exámenes. Nos hacemos las dignas saliendo a la calle con los tacones más altos de la tienda y, aun sabiendo que en tacones hay que andar despacio, nos empeñamos en correr y perder toda la dignidad doblándonos un tobillo. Estamos tontos. Pasamos una tarde entera en casa desesperados porque llegue el día siguiente y la perdemos. Tenemos todo el día para arreglarnos y esperamos a los últimos 20 minutos para hacerlo mal y corriendo en vez de ir con el tiempo de sobra para poder mirarnos al espejo veinte veces antes de salir. Parece que nos gusta. Besamos rápido como si así demostrásemos más, como si el sentimiento así fuera más fuerte, y olvidamos lo especiales que son los besos lentos que te mueven algo por dentro. Al igual que regalamos besos y olvidamos lo que se siente al ganar el que tanto esperabas. Lo hacemos corriendo, como si tuviéramos prisa, como si no quisiéramos disfrutar del otro, con lo estremecedor que es hacerlo lento. Yo no lo entiendo.
Tenemos prisa hasta de enamorarnos, ese sentimiento que el reloj no puede medir pero nosotros le permitimos que lo haga. Porque cuando sentimos por otra persona nos morimos porque ésta lo sepa o se fije en nosotros y sufrimos deseando que ese momento llegue. Contamos los días y cuando lo tenemos decimos que “el tonteo” es el mejor momento de una relación, que la monotonía llega a aburrir.
Vivimos controlados por un reloj, hasta lo llevamos atado a la muñeca, quitatelo de vez en cuando y disfruta. Saborea lo que haces porque es igual de importante en tu vida una tarde en casa que un viernes en el centro. No tengas prisa, o en este caso te permito que la tengas, porque como tardes en quitarte el reloj te darás cuenta de lo mucho que has estado perdiendo.

jueves, 21 de marzo de 2013

o lala

Unos cuantos años harán ya y no encuentro el momento en el que poder acabar con esto. Desde ese invierno mi vida dejó de ser la misma rutina de siempre, se convirtió en una rutina con otra preocupación que rueda por mi cabeza cuando pienso en lo que fue, lo que podía haber sido, lo que es todavía hoy en día y lo que será si el futuro quiere que nos volvamos a juntar. Con lo fácil que parece la vida, qué complejo es cada detalle.

                                                                                          Please, don't forget me

sábado, 9 de marzo de 2013

beautiful lie

Podría decir que no me gusta nada de él, que no me llama la atención y que cuando lo tengo cerca no sonrío, decir que ya no me importa. Que cuando lo veo, lo miro como a los demás, que no me gusta su sonrisa, sus ojos ni la forma en que camina. Podría decir que no me hacen gracia sus tonterías, que no me hace reír. Podría decir que ya no le he hecho de menos. Podría decir que ya no lo quiero, pero ¿sabes? sería mentira.